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l. El
Cielo y la Tierra.
El más antiguo
de los dioses era el CIELO o CELUS, que se desposó
con la TIERRA o TITEA. De este matrimonio nacieron dos
hijas llamadas Cibeles y Temis, y numerosos hijos, siendo
entre ellos los más célebres, Titán,
el primogénito. Saturno, el Océano y Japeto.
El Cielo, que recelaba
del poder, genio y audacia de sus hijos, los trató
con dureza, los persiguió sin tregua y los encerró,
finalmente, en calabozos subterráneos. Titea
no se atrevía a ponerse de su parte; conmovida
al fin por su suerte, enardecióse, rompió
sus cadenas y les proporcionó armas para luchar
contra el Cielo. Saturno atacó al padre cruel,
le redujo a la condición de siervo y ocupó
el trono del mundo.
2. Saturno
:TITÁN y SATURNO eran hermanos, y Titán,
como primogénito de la familia, pretendía
reinar. Pero su madre, que sentía predilección
por Saturno, puso en juego tantas súplicas y
caricias, que Titán accedió a renunciar
a la corona con tal que su hermano, a su vez, se obligase
a exterminar todo hijo varón, y de esta manera
la realeza volvería con el tiempo a recaer, en
manos de los Titanes. Saturno aceptó este pacto
y se afanó por devorar a sus hijos varones tan
pronto como venían al mundo. Cibeles, esposa
de Saturno, no pudo sufrir pasivamente tal atrocidad
y frustró la vigilancia de su esposo sustituyendo
a Júpiter, que acababa de venir al mundo, por
una piedra envuelta en pañales, que Saturno engulló
sin sospechar el engaño. Júpiter, llevado
clandestinamente a Creta, fue allí amamantado
por una cabra llamada Amaltea, y para que los vagidos
del niño no llegasen a oídos de Saturno,
los coribantes, sacerdotes de Cibeles, atronaban el
aire con el estrépito de los címbalos,
cascabeles y tambores o danzaban junto a la cuna golpeando
los escudos con sus lanzas. El engaño, empero,
fue descubierto, y Titán, irritado contra un
hermano que juzgaba perjuro, le declaró la guerra,
le venció y le hizo prisionero.
Júpiter, llegado
a plena adolescencia, veía con dolor la esclavitud
en que gemía Saturno y se aprestó a libertarle.
Reúne un ejército, ataca a los Titanes,
los arroja de las alturas del Olimpo y consigue que
su padre se siente nuevamente en el trono. Poco gozó
Saturno de esta gloria, pues el destino le había
predicho que uno de sus hijos le destronaría,
y este pensamiento amargaba su existencia y le hacfa
ver con marcado recelo el valor que desplegaba Júpiter
en edad tan tierna. El temor cerró su corazón
a los sentimientos de la naturaleza y armó emboscadas
al hijo que era tan digno de su amor. Júpiter,
activo y valeroso, esquivó las celadas y, después
de intentar en vano todos los medios de conciliación,
cerró sus oídos a toda consideración,
entabló batalla contra Saturno, le expulsó
del cielo y se constituyó para siempre en monarca
del Empíreo.
El dios destronado corrió
a ocultar su derrota en Italia junto al rey Jano, que
le acogió amigablemente y aun se dignó
compartir con él la soberanía de su reino.
Saturno, por su parte, conmovido ante tan generosa acogida,
se dedicó con ahinco a civilizar el Lacio, que
era la región en que reinaba Jano, y enseñó
a sus rudos habitantes diversas artes útiles.
Esta época feliz
recibió el nombre de edad de oro. No regían
leyes escritas, ni tribunales ni jueces: la justicia
y las costumbres eran respetadas; la abundancia, la
paz y la igualdad, mantenidas. La tierra producía
toda clase de frutos sin necesidad de ser rasgada por
el arado; la naturaleza sonreía en perpetua primavera.
Esta edad de oro duró
poco tiempo y fue reemplazada por la de plata. El año
fue dividido en estaciones; los vientos glaciales y
los calores tórridos se hicieron sentir de tiempo
en tiempo, y fue preciso cultivar la tierra y regarla
con el sudor del trabajo.
.A estas dos edades sucedióla
de bronce. Los hombres se tornaron feroces, anhelaron
las guerras y codiciaron el lucro, aunque sin abandonarse
a los extremos que caracterizaron después la
edad de hierro. En esta última edad, fue desterrada
de la tierra la buena fe, dejando libre entrada a la
traición y a la violencia, y la vida fue sólo
una serie de latrocinios. La discordia se introdujo
entre los parientes más cercanos, el hijo atentó
con osadía contra la vida de su padre, la madrastra
contra la de su hijastro. La piedad se trocó
en escarnio y Ástrea abandonó, suspirando,
una morada manchada por los crímenes.
Saturno es imagen o
símbolo del tiempo; por eso se le representa
como un anciano seco y descarnado, con la faz triste
y la cabeza encorvada, llevando en la mano una hoz como
símbolo de que el tiempo lo destruye todo; va
provisto de alas y sostiene un reloj de arena para indicar
la fugacidad de los años. También se le
representa devorando a sus hijos, para significar que
el tiempo engulle los días, los meses y los siglos
a medida que los produce.
Las fiestas de Saturno,
llamadas saturnales por los romanos, empezaban el 16
de diciembre y se celebraban por espacio de tres días,
durante los cuales permanecían cerrados los tribunales
y las escuelas públicas, se suspendía
la ejecución de los criminales y no se practicaba
arte alguno como no fuera el culinario. Los festines,
los juegos y el placer reinaban por doquier. Durante
estas fiestas, que evocaban la igualdad y libertad de
la edad de oro, los esclavos eran servidos a la mesa
por sus señores a quienes podían echar
en cara impunemente las más duras verdades o
espetar maliciosos decires y cáusticos epigramas
Cibeles : CIBELES
o REA, hermana y esposa de Saturno, figura entre los
poetas con nombres diversos, y es llamada Dindima, Berecinta
e Idea, en recuerdo de tres montañas de la Frigia
(Dindima, Berecinta e Idea) donde era principalmente
adorada. También fue designada con el título
de Gran-Madre porque la mayoría de los dioses
de primer orden le debían el ser, entre otros
Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno, Ceres
y Vesta Finalmente, también es conocida
con los nombres de Tellus y Ops porque ella regía
la tierra y procuraba a los hombres protección,
ayuda y riquezas
Esta diosa suele representarse
bajo el aspecto de una mujer robusta, rebosando lozanía.
A veces, su corona de encina recuerda que los hombres
en tiempos primitivos se alimentaron del fruto de este
árbol; las torres que en ocasiones coronan su
cabeza indican las ciudades que están bajo «u
protección; la llave que ostenta en su mano designa
los tesoros que el seno de la tierra oculta durante
el invierno para manifestarse en el verano. Aparece
sentada sobre un carro tirado por leones, o bien rodeada
de bestias salvajes. Algunos artistas la han representado
con los vestidos sembrados de flores.
Cuando Saturno fue arrojado
del cielo, Rea le siguió en su huida a Italia;
allí secundó sus propósitos de
practicar el bien y, como él, se atrajo el cariño
de los pueblos del Lacio. También los poetas
designan a menudo con el nombre de siglo de Rea, los
tiempos felices de la edad de oro.
Sus sacerdotes, llamados
cúrelas, coribantes, dáctilos y galos,
celebraban sus fiestas con danzas que ejecutaban a los
sones del tambor y los címbalos, dando a sus
cuerpos movimientos convulsivos, golpeando sus escudos
con las espadas,y aumentando este ruido con gritos y
lamentos, en memoria de la desventura de Atis, su patrón.
Atis era un pastor frigio al que Cibeles dispensaba
especial benevolencia, confián-dole la custodia
de su culto con la condición de que jamás
se casaría. Atis olvidó su juramento y
tomó por esposa a Sanga-ride. Cibeles le castigó
por perjuro haciendo perecer esta ninfa, y, poco satisfecha
aún con esta primera venganza, infundió
al culpable un frenesí que le revolvía
contra sí mismo, se destrozaba el cuerpo y en
un acceso de furor iba a poner fin a sus días
cuando la diosa, conmovida ante el espectáculo
de sus dolores, le metamorfoseó en pino, árbol
a que, desde entonces, se mostró muy aficionada
y que a ella fue consagrado.
Los frigios habían
instituido en honor de Cibeles los juegos públicos
llamados megalesios, que fueron introducidos en Roma
durante la segunda guerra púnica. Los magistrados
asistían a ellos vestidos de púrpura,
las damas danzaban ante el altar de la diosa, y los
esclavos se veían privados de presentarse allí
bajo pena de muerte.continuara......
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