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Sultán
Ahmet Camii (Mezquita Azul):
Está
considerada la más elegante de Istanbul. Situada en un enclave
que domina el Bosforo y el Mar de Mármara llama la atención
a causa de los minaretes que la rodean. El Sultán Ahmet I
(1603-1617) deseaba construir una importante mezquita y adquirió
para ello los terrenos del palacio de Mehmet Pasa propiedad del
sultán Ayse. Los terrenos le interesaron principalmente por
su proximidad al palacio imperial de Topkapi y por dominar ampliamente
los dos mares, por estos motivos pagó su valor en oro. Desde
1609 a 1616 el arquitecto Mimar Mahmut Aga dirigió las obras
para construir la mezquita. Al mismo tiempo Mimar Mahmut era compositor
musical y un diestro artesano en las técnicas de incrustación,
principalmente de nácar y marfil. Sus cualidades para el
arte y sus profundos conocimientos de matemáticas y geometría
se reflejaron en la mezquita Azul.
La planta
interior de la mezquita forma un rectángulo de
51,70 m sobre el eje longitudinal, y de 53,40 m sobre
el eje transversal. La cúpula tiene un diámetro
de 22,20 m y su altura hasta el suelo es de 43 m. La
cúpula central reposa sobre 4 arcos que descansan
sobre cuatro pies de elefante bastante grandes, cuyos
diámetros son de 3 m. Existen algunas semicúpulas
en los lados y pequeñas cúpulas en los
ángulos. El recinto está rodeado en su
totalidad por un muro que le confiere una forma rectangular,
al que se accede a través de ocho grandes puertas
con hojas de bronce realizadas por el maestro decorador
Zilli Qelebi. El patio interior (sahn) está rodeado
de un pórtico con arcos diferentes a lo usual
en otras mezquitas de corte islámico. Las cuatro
galerías del pórtico están cubiertas
por 30 cúpulas que se apoyan sobre 26 columnas
de mármol, granito y porfirio. La fuente de las
abluciones es exagonal con columnas de mármol
gris y sus arcos recargados de relieves en sus juntas
representa elefantes, tulipanes y claveles de piedra.
Esta mezquita es uno de los lugares de peregrinación
de la gente de Anatolia que se desplaza sólo
hasta istanbul para orar en la Sultán Ahmet Camii.
Antes de entrar en la mezquita y siguiendo las leyes
coránicas es preciso efectuar la limpieza corporal,
por tal motivo el sadirvan cumple su función
espiritual; primero el lavado de cara, manos y pies,
en un lado los hombres y en otro las mujeres, para entrar
por separado en la mezquita. Un total de 16 galerías
se hallan anexas a los seis minaretes. Algunas fuentes
históricas señalan que Ahmet era el sultán
14 de la dinastía otomana y por tanto tenían
que ser catorce las galerías, supuestamente las
otras dos se añadieron después. El mihrab
y el minbar ponen de manifiesto el trabajo casi perfecto
en mármol. El mihrab orienta según la
tradición hacía la ciudad de la Meca,
donde se dirigen todas las oraciones y está delicadamente
adornado con mosaicos y piedras de jade. La puerta con
un gran trabajo en nácar y las porcelanas doradas
de la subdivisión para el sultán son fantásticas,
sus parapetos de mármol con abundantes relieves
son uno de los mejores ejemplos de la época.
La abundancia de los mosaicos traídos de la histórica
ciudad de Iznik, son las razones por la que los occidentales
le llamamos Mezquita Azul (Mavi Camíi). Un tercio
de sus muros y sus gruesas columnas están recubiertos
de porcelana de los s. xvi y xvii. sin hallarse
nada igual en otro país. La decoración
geométrica es fantástica y la luz policroma
que traspasa las vidrieras se proyecta sobre los azulejos
y enciende los diversos matices de azul dándole
nombre a la mezquita. Es tal el número de colores
y sensaciones que creo que lo mejor es callar y no intentar
describir algo que está más allá
de la razón y dejar al viajero que se sumerja
en esa atmósfera de mágico misterio. Los
turistas habidos por captar esta maravilla disparan
sus cámaras y sus flahses dejándole a
uno ciego unos instantes. Es quizá la mezquita
más fotogénica de Istanbul. En su interior
se han contabilizado más de 21.000 ejemplares
de porcelana que se transforman en un incalculable número
de dibujos. Los trabajos de los orfebres de los techo
son muy valiosos e igualmente hay que decir lo mismo
de los trabajos en madera de las puertas. Sus 260 ventanales,
que se alinean en cinco niveles permiten una filtración
de la luz irrepetible. Los turistas se emboban ante
esta maravilla mientras el guía lanza su rollo
en muchas ocasiones al aire, porque es tal la belleza
de la luz duplicada y proyectada sobre los azulejos,
que los turistas caen en una especie de hipnosis y...
Últimamente se esta intentando reemplazar los
vidrios deteriorados por otros nuevos. Cada tarde durante
los meses de verano, sobre las 5 de la tarde (consultar
horario) tiene lugar un espectáculo cultural,
basado en la conjunción estética del sonido
y la luz, que es algo inenarrable, y para satisfacción
nuestra también se da en castellano. En el 1826
la Mezquita Azul fue el escenario de la ceremonia de
abolición de los jenízaros.
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