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... .La
iglesia de Santa Sofía constituye Ia cumbre absoluta de un
arte clásico en el que han alcanzado su punto culminante
dos corrientes o tradiciones artísticas distintas: de un
lado, las tradiciones arquitectónicas y decorativas del arte
clásico (helenístico y romano), y de otro, el estilo
de los edificios abovedados del arte paleocristiano y del Asia Menor;
al mismo tiempo, en ei sistema de Ia distribución de espacio
y paredes se establecen las bases de Ia arquitectura medieval. Existen
otros monumentos que caracterizan el alto nivel alcanzado por Ia
arquitectura justinianea. En Ia' iglesia de los Santos Sergio y
Baco, Constantinopla (527-536), el tipo del edificio central octogonal,
que procede del arte paleocristiano, se transforma en un nuevo estilo
monumental de formas especiales jerárquicamente in-terrelacionadas.
Ocho recios pilares sustentan Ia cúpula gallonada dominante.
Entre las arcadas de pilares, los muros que se dirigen hacia Ia
galería cuadrada circundante se diluyen por columnas con
arquitrabes y arcadas en Ia galería alta. En las diagonales
se abrieron nichos, y sólo el recinto más ancho y
más profundo del altar conquista toda su altura. Relacionada
con esta iglesia está Ia de San Vital en Rávena (538-547)
[147, 149L en Ia que, en lugar de Ia proporción ancha y serena,
dominan en el octógono central empinadas verticales: los
altos pilares se yerguen sin ninguna intersección de cornisas;
entre éstos están tendidos unos esbeltos nichos partidos
por arcadas que semejan finas membranas; un tambor eleva Ia cúpula.
En dinámico contraste, el eje longitudinal hacia el altar
determina el acento propio del recinto: ante el ábside se
introduce un profundo tramo de coro totalmente abierto. En San Vital
están prefigurados ya los rasgos estilísticos esenciales
de Ia arquitectura occidental de Ia Edad Media (por ejemplo, el
verticalismo).
De
las muchas iglesias destruidas que difundían antes el sistema
y el estilo de Ia arquitectura de Ia capital por todo el Imperio,
citaremos sólo el tipo de Ia iglesia de los Apóstoles
de Constantinopla y Ia de San Juan en Efeso: cinco (o bien seis)
células espaciales amplias y luminosas-cúpulas sobre
arcadas de pilares-se disponen en forma de cruz; sus muros exteriores
están articulados en forma de basílica, y les acompañan
naves laterales y galerías altas formando espacios más
oscuros. Este tipo arquitectónico es el que se adopta en
el s. xi en San Marcos de Venecia [296] y en el s. XII en Francia
[277].Después de esta breve fase clásica se produce
una reacción contra el ilusionismo espacial justinianeo,
con retrocesos hacia las tradiciones arquitectónicas más
antiguas. Con Ia transformación general de Ia estética
y Ia mayor adaptación, en Ia construcción de iglesias,
a Ia concepción teológica se realiza un cambio decisivo
de tipos y de estilos. Las iglesias de finales del siglo vi hasta
el s. vin tienen un aspecto macizo y cúbico, con una apariencia
fragmentaria y ambigua en las relaciones de las partes del recinto
y las paredes [150]; el contenido simbólico de las formas
se desprende de su carácter racional y claro. Su núcleo
lo constituye un recinto central cupulado sobre cuatro pilares,
cuyo macizo espesor se plasma claramente en las cuatro bóvedas
de cañón que les unen. Informa a este espacio central
una dirección longitudinal, resultante de grupos de arcadas
que articulan las paredes laterales de relleno, las naves laterales
y el profundo tramo ante el ábside. Este forma con los ábsides
laterales (pastoforías) un espacio unitario transversal;
al oeste se forma un segundo transepto con el nártex. Una
innovación muy importante Ia constituye Ia perforación
de los pesados pilares cupulares, que se logra de dos modos: primero
mediante estrechos corredores y, más tarde, por pequeños
espacios en forma de bóveda de arista, donde eá volumen
de dichos pilares queda absorbido, y Ia presión de Ia (bóveda
se distribuye bien sobre Ia pared, bien sobre los delgados y esbeltos
pilares que sustentan el centro del recinto. A estas dependencias
angulares se añaden, en el este, ábsides propios.
Pronto se eliminan por completo las naves laterales exteriores.
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De este modo, tras una evolución consecuente y lógica,
se crea, en Ia segunda mitad del s. ix, el tipo ya maduro y clásico
de Ia iglesia de cúpula de crucero [151]. EI recinto principal,
cuadrado y central (naos), está dominado por el bovedaje de crucería,
con Ia cúpula en el centro. A esta unidad espacial primaria se
subordinan los pequeños recintos con bóveda de arista que
se encuentran entre los brazos de Ia cruz, y que más tarde también
están cupulados, e igualmente el nártex al oeste (dos frecuentemente)
y los tres ábsides al este, de los cuales el central aumenta el
sentido espacial con su mayor altura y anchura. Este tipo de edificio
es el que se convierte en normativo y sigue vigente en Ia arquitectura
posterior del Imperio bizantino. Ciertamente, hay variación de
un edificio a otro en planta y en alzado, en medidas, estilos y formas
particulares, pero siempre domina Ia cúpula sobre Ia cruz, que
no aparece como carga sustentada, sino que desciende, como una esfera
celeste que descansa en sí misma, sobre Ia proligidad terrenal,
casi caótica, de los miembros de los espacios inferiores. De este
modo, Ia distribución y articulación jerárquicas
de Ia iglesia-símbolo del orden cósmico-están en
perfecta correspondencia con el pensamiento bizantino en todos los ámbitos
y aspectos de Ia vida....
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