Divisas y cambios

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Parte de la fortaleza de mersin al norte se levantan las murallas y los  cuarteles militares la primera casa era del comandante y el resto  de la guarnicion con su horno de cocina (hacia3700 A.c 3700

 

......Anatolia es el nombre moderno dado a Ia Turquía asiática; Ia gran península de Asia Menor, proyectada del núcleo del continente en dirección a Ia Europa Sudorienta!. EI nombre ha sido tomado de Ia forma turca, Anadolu, pero nunca hasta ahora se había considerado el Asia Menor como unidad política o geográfica independiente. La estructura del país está dominada por Ia vasta meseta anatolia, limitada, al Norte y al Sur, por cordilleras que Ia separan de las llanuras costeras, donde el clima y Ia altitud se combinan para originar territorios sensiblemente distintos.

 

YEsta diversidad geográfica se refleja en Ia prehistoria y Ia protohistoria de Anatolia, que no ofrece una línea de evolución continuada como Ia que observamos en Egipto o en Mesopotamia, sino, al contrario, una serie de culturas diversas que reaccionan mutuamente. Así, pues, al estudiar su historia primitiva habremos de tratar de conjugar estas corrientes individuales y dispersas de .cultura anatolia en un todo coherente, antes de poder fijar su contribución a Ia primitiva civilización considerada como un conjunto.

Lo mismo que todas las zonas de Asia Occidental, Ia historia de Ia Anatolia de los primeros tiempos se divideen dos fases: Ia anterior al uso de Ia escritura en Ia Península, y Ia posterior. En Ia primera de estas fases nos enfrentamos con una prehistoria construida en su totalidad sobre testimonios arqueológicos, mientras que, desde el momento en que disponemos de documentos escritos, entramos en un período de historia antigua, en que se utilizan de modo concordante los testimonios arqueológicos y los históricos. Anatolia entra relativamente tarde en el campo de Ia literatura, ya que los primeros documentos escritos que poseemos son muy poco anteriores al 2000 antes de Jesucristo, o sea, un milenio, poco más o menos, después de Ia invención de Ia escritura en Mesopotamia y Egipto. Se presenta también no como una evolución indígena, sino como una derivación remota de Ia cultura mesopotámica y como resultado de Ia fundación de emporios asirios en Asia Menor. Los documentos más antiguos de Anatolia son en realidad los redactados por traficantes asirios en su centro mercantil de Kanesh, Ia moderna Kültepe, en Capadocia, hacia el 1900 a. J. C., en su propia escritura cuneiforme, adoptada para sus propios fines por los gobernantes anatolios de Ia ciudad contemporáneos. Pero esta temprana correspondencia comercial -cuentas, conocimientos de embarque, etc.- nos proporciona escasa información histórica. Los documentos típicamente historiográficos empiezan unos cinco siglos más tarde.

Por consiguiente, nuestro conocimiento de cuanto sucedió en Anatolia con anterioridad a este período dependerá exclusivamente de los resultados de las investigaciones arqueológicas que, por fortuna, han podido aportar en nuestros días una contribución muy considerable. Han retrotraído Ia historia del esfuerzo humano en este sector a otros tres mil años como mínimo, y nos han revelado Ia existencia de pueblos que desconocíamos por completo y seguiríamos desconociendo de no haber sido por ello. Pero en cuanto pueblos, continúan todos sin excepción en el anonimato, por lo cual al tratar de Ia sucesión de los acontecimientos en esos primitivos períodos nos vemos forzados a recurrir nuevamente a Ia terminología, bastante arbitraria, con que Ia Arqueología identifica las épocas cronológicas a que corresponden. En Anatolia, como en todas partes, Ia revolución neolítica que significó el fin de Ia Edad de Ia Piedra, queda separada del comienzo de Ia Edad del Bronce propiamente dicha por un período calcolítico. La Edad del Bronce se divide en las fases primitiva, media y tardía, comprendiendo Ia primera casi todo el tercer milenio precristiano; Ia segunda, el período de las colonias asirías durante Ia primera mitad del segundo milenio, y Ia tercera, los siglos ilustrados por los documentos hititas, que terminan con Ia destrucción de este imperio hacía el 1200 antes de Jesucristo.EI carácter claramente histórico de este segundo período, Ia evidencia de una evolución política y de un ideario religioso, Ia sucesión de nombres de monarcas y las batallas o tratados asociados a ellos, son otros tantos testimonios que sirven, por contraste, para dar mayor relieve a Ia gris impersonalidad de las edades "arqueológicas" precedentes. Sin embargo, aun en esta oscura penumbra de culturas materiales y criterios raciales, se intercalan intermitentemente breves momentos luminosos. Porque, con intervalos distantes y en diversos marcos geográficos, casuales descubrimientos arqueológicos han descorrido inesperadamente el velo, sacando de pronto a viva luz algún episodio aislado ...

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