Divisas y cambios

Divisas y Cambisos pulsen para ir al citio

 


   EI mundo de imágenes bizantino su contenido, distribución y manitrataciones formales-se diferencia fundamentalmente del arte occidental, puesto que se basa en una valoración absolutamente distinta del cuadro. Cada representación de figuras y acontecimientos sacros es reflejo de Ia imagen ideal representada y participa de su santidad. La veneración otorgada al cuadro se transmite a ia persona o acontecimiento sagrado, a condición de que se trate de una reproducción auténtica y de que las escenas históricas estén en fiel correspondencia con Ia Sagrada Escritura o con los apócrifos y leyendas de los santo?.-Por otra parte, las personas sagradas han de representarse con sus distintivos y características fisonómicas. Esta concepción de las imágenes exige, por tanto, Ia vinculación de Ia iconografía con Ia doctrina teológica y con Ia liturgia, así como Ia adhesión a tales representaciones una vez creadas y sancionadas. La decoración iconográfica de la's iglesias se ajusta también a un programa teológico; realizada en Ia iglesia de cúpula sobre crucero, consigue su forma más pura en el período bizantino medio. Varios sistemas de símbolos se entrelazan entre sí. La iglesia es una reproducción de Ia disposición jerárquica que existe en el Universo. La zona más alta, más clara y arquitectónicamente más pura simboliza el cielo y está reservada a las representaciones más sagradas, intemporales y supraterrenas: en Ia cúpula, Ia aparición monumental de Cristo como Soberano universal (Pantocrator) sobre ángeles y profetas, o también Ia representación de Ia Ascensión o de Ia venida del Espíritu Santo; en el ábside está representada Ia Virgen, entronizada o de pie. La segunda zona, Ia de las bóvedas, trompas y partes superiores de las paredes, simboliza Ia Tierra Santa, y presenta, en orden cronológico, el calendario festivo del año litúrgico: contiene un ciclo, basado en Ia liturgia, de los acontecimientos de Ia vida de Cristo más importantes para Ia historia de Ia Redención y, además, Ia muerte de María. Cada suceso está presente en el cuadro en Ia festividad de su celebración; cada lugar sagrado (por ejemplo, Belén, Gólgota) s,e encuentra representado en el edificio. La tercera zona, Ia más cercana a lo terrenal, Ia ocupa el coro de los santos, que representan el poder de Ia fe de Ia Iglesia, y que se extiende a lo largo de nichos, arcadas y pilares; están ordenados, según su rango, desde los Padres de Ia Iglesia, en el recinto del aJtar, hasta las santas mujeres, en el nártex. EI recinto de Ia iglesia y las imágenes que lo adornan forman, pues, completándose mutuamente, una unidad total, símbolo del orden divino del mundo, en el que está incluido, espacial y espiritualmente, el observador. Esta obra de arte totalizadora es uno de los mayores logros del arte bizantino. Sólo en el s. xn se amplió el rígido programa dogmático por medio de ciclos narrativos alusivos a Ia vida de Jesús, de María y de al

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

E