Divisas y cambios

Divisas y Cambisos pulsen para ir al citio

 

               
           

 

    ....... de sus aguas se abren camino por un rocoso valle que las lleva a la llanura de Cilicia. Un reyezuelo del siglo vin, que se califica a sí mismo de «vasallo del rey de Adana», erigióse en el lugar una residencia campestre fortificada, con puertas  cuidadosamente dibujadas,  que fueron orna­mentadas, según la moda de la época, con relieves escultoricos las tallas cuya conservación in situ ha procurado el Gobierno turco, ofrecen un nivel extraordinariamente bajo de aptitud técnica y una confusión de estilos que nos deja perplejos; pero hay una inscripción, tan extensa como ilustrativa,  que  se  repite  a  ambos  lados  de las  entradas principales, primero en jeroglíficos hititas y luego en fenicios. Como quiera que podemos interpretar bien la escritura fenicia, la clave que de este modo se nos ha proporcio­nado para la inteligencia de los jeroglíficos  resulta muy oportuna para permitirnos descifrar los misterios de toda una  literatura  incógnita.   Sin  embargo,  apresurémonos  a; añadir que esta esperanza no se ha visto aún realizada del; todo. Con frecuencia les lleva mucho tiempo a los filólogos; el interpretar un escrito, incluso después de que se dispone j de todas las pruebas necesarias. Entretanto, nuestro conoicimiento de la historia sirohitita sigue dependiendo, en su j mayor parte, del vago reflejo  de acontecimientos y personalidades que se encuentran en los anales asirios. Pero algo nos enseñan también sobre los de Urartu, y esto nos conduce a un extraño desvío de la historia de Anatoliaa

       

      Urartu Cerca de la ciudad moderna de Van, y dominando el hermoso lago del que toma su nombre, se levanta una gran ciudadela rocosa, en cuyas caras verticales se hallan grabados, en clara  escritura cuneiforme, los anales fragmentarios de una dinastía que reinó en aquellas tierras durante los primeros siglos del milenio anterior a la Era cristiana. Al ser descifrada, en 1890   lengua vánica  en que esta'ban redactadas aquellas inscripciones, fue posible identificar a sus reyes como soberanos de una nación llamada Urartu (o Ararat), con la cual los asirios según consta por sus propíos testimonios escritos habían mantenido contacto entre los siglos ix y vn a. J. C. La capital era la propia Van, pero sus fronteras se extendían hasta más allá de las provincias orientales de la actual Turquía, hasta el Lago Urmia y el Araxes. Sus fortalezas aparecen diseminadas por toda aquella superficie. Edificadas generalmente en la cum­bre de una colina estratégica o en otro lugar montañoso, con una ciudadela en la cima y una ciudad residencial amu­rallada en las laderas al  pie de la misma, nos ofrecen una interesante clave para la interpretación del carácter de las gentes de Urartu. Se observa su preferencia de montañeses por los sitios elevados, la aparatosa monumentalidad de su arquitectura, lo notable de sus trabajos de ingenie­ría y su preocupación  por la seguridad militar. Nótanse asimismo muchas características emparentadas con otras de sus vecinos asirios; pero, recordando que los mesopotamíos septentrionales construyeron casi siempre en terrenos llanos, empleando exclusivamente el adobe como material de construcción, el observador se siente llevado a pensar si no hubiera sido aquél el aspecto de sus ciudades si hubie­sen estado  emplazadas en cumbres o flancos de montañas. También el arte urartense alcanzó un alto grado de  perfección, a juzgar por las antigüedades exhumadas en Ia ciudadela de Van durante el siglo pasado. En particular sus artífices en metales, que disponían de minas de cobre al alcance de Ia mano, elaboraron y ornamentaron grandes vasijas, que tuvieron mucha aceptación incluso en los mer­cados de Ia Anatolia frigia,que va a ser objeto de nuestra consideración final.

      Los frigios :En Ia Anatolia frigia, Ia primera Edad del Hierro está re­presentada por sepulturas excavadas en  las rocas y por templetes de «culto acuático» esculpidos imitando fachadas de edificios, así como por Ia capital, Gordium, a orillas del Río Sangarios (Sakarya), que recientes excavaciones han sacado a Ia luz . En esta misma Gordium se descubrió tam­bién en 1957 una gran profusión de objetos de bronce,al­gunos de ellos de tipo urartense y mobiliario de madera con incrustaciones, al ser abierta una tumba real en el  mayor de los múltiples túmulos que rodean Ia antigua ciudad.Este gran montículo constituye un destacado mojón en el valle del río Sakarya, y durante mucho  tiempo ha sido llamado tradicionalmente Ia tumba de Midas . Arqueólogos de Ia Universidad de Pensilvania localizaron Ia cámara mortuoria perforando verticalmente el túmulo y excavando  luego un túnel en dirección a ella, en sentido horizontal. Pero Ia cámara estaba llena de un montón de cascotes  de piedra, sostenido por una pared, y al ser abierta ésta hubo que sacar Ia mayor parte de los escombros; quedó una enorme cúpula vacía, insuficientemente apoyada para resistir el peso de Ia tierra exterior. Por tanto, se procedió, con extremadas precauciones, a hacer una abertura en Ia pared del aposento, que era  una construcción de vigas de enebro de 0,5 m. de grosor. La valentía de los excavadores se vio recompensada cuando se colocaron luces y el interior de Ia tumba quedó iluminado.Inmediatamente debajo de Ia abertura yacía el esqueleto de un rey frigio, en un enorme lecho derrumbado entre los restos podridos de no menos de veinte ricas colchas. Detrás, contra Ia  pared posterior, aparecían los restos de lujosos muebles, con incrustaciones de maderas raras,dis­puestas en complicados dibujos. Uno de los muebles ha­bía sido una estantería sobre cuyos anaqueles había coloca­das muchas docenas de vasos de bronce. Al desplomarse, proyectó sobre el suelo toda una cascada de metal, que llenó Ia habitación de un brillante color azul pavo real de Ia pátina de bronce. Contra las paredes laterales había gigantescos calderos de cobre sostenidos por trípodes de hierro, que habían contenido alimentos y bebidas; sus bordes se hallan adornados con bustos de hombres barbudos o con  figuras femeninas del tipo conocido luego en Grecia con el nombre de sirenas. Cubrían también el suelo una especie de raros tapices de cuero estampado en relieve, que primiti­vamente habían decorado las paredes. Algunas de las vasijas de bronce llevaban inscripciones grabadas, que después arrojarían nueva luz para  Ia interpretación de una escritura frigia todavía hoy parcialmente desconocida. Pero el hecho más desconcertante de aquella sepultura, teniendo en cuenta Ia leyenda de Midas, era Ia ausencia  total de oro y plata o de armas enriquecidas con piedras preciosas. Los únicos adornos personales que llevaba  el Rey eran más de setenta «agujas imperdibles» (fibulae) dentro de una bolsa de tela.No puede caber duda alguna acerca del alto nivel cultu­ral que representan éste y otros hallazgos pero hay ya algo de europeo en el fondo del arte frigio. Y cuando, tras las invasiones cimerias del 680  a. J. C., Ia dinastía frigia llegó a su término y sus dominios fueron usurpados por un reino lidio con capital  en Sardes, Ia cultura anatolia empezó a perder rápidamente su carácter individual, asimilándose a Ia  de las ciudades helénicas que a Ia sazón prosperaban a lo largo de sus costas. GRACiAS POR ESTAR CON NOSOTROS.......

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