Divisas y cambios

Divisas y Cambisos pulsen para ir al citio

 


I Imperio bizantino nace bajo Constantino, al fijarse Ia nueva capital en Bizancio, una colonia griega, de vieja historia, que fue llamada desde entonces Constantinopla en honor del monarca. La fundación de esta nueva ciudad (324-330) tuvo una repercusión lítica y cultural de alcance y trascendencia incalculables. La ciudad de Constantinopla transformóse en Ia capital del mundo griego, ya definitivamente separado del latino, y se convirtió así no sólo en Ia capital del vasto Imperio bizantino, sino en Ia ciudad más importante de toda Ia época de Ia Edad Media. EI Imperio bizantino es el que da continuidad, en los países del. Mediterráneo oriental, al Imperio romano; su arte y su cultura des-; cansan sobre dos pilares fundamen-: tales: Ia cultura griega clásica y la. nueva religión cristiana, que en él año 313 alcanzó los mismos derechos que las otras religiones del. Imperio, aun cuando es preciso se-¡ fialar que no fue declarada en tonees religion oficial, sino que coexistió durante algún tiempo con el paganismo agonizante y las diversas religiones de orígenes orientales

BizancioConstantinopla, "nueva Roma", es Ia capital de los emperadores autocráticos y del gobierno centralista, así como el centro de Ia economía y el comercio, de Ia enseñanza, el arte y Ia civilización; el patriarca de Constantinopla se erige en cabeza de Ia religión cristiana ortodoxa.
Bajo Justiniano -527-665- se logra de nuevo Ia restauración del Imperio ' romano universal, pero poco después se inicia, con las conquistas de los lombardos en Italia, los persas en Oriente y Ia toma de los Balcanes por los avaros y los eslavos, el repliegue del Imperio sobre los países orientales (Asia Menor, regiones costeras griegas y otros países). Tanto Ia defensa como las eventuales expansiones, en guerras casi ininterrumpidas, dominan toda Ia historia del Imperio bizantino. A los avaros y persas, vencidos definitivamente bajo Heraclio (610-641), suceden como enemigos seculares los búlgaros y los árabes islámicos, que ponen varias veces en peligro a Constantinopla.
La lucha de los iconoclastas (726-843) significa una grave crisis religiosa y de política interna: como reacción frente a los abusos de Ia iconodulía (culto a las imágenes) y el aumento del poder de los monasterios, y también bajo ei influjo del Islam, enemigo de las imágenes, todas las obras figurativas religiosas se prohiben o se destruyen.
Las vivas controversias teológicas y políticas acaban con el triunfo de Ia ortodoxia y dan lugar a una nueva clarificación y consolidación de los dos poderes jeráquicos centrales: Ia Iglesia y el Estado de signo imperial.
 

 

 

 

E