|
ASPENDOS
Dieciséis
kilómetros más allá de la desviación
a Sillium sale otra carretera hacia Aspendos. Esta antigua
ciudad se encuentra a 4 km según se asciende
el valle del Kóprü Cay, que los griegos
llamaban Eurimedonte.
Los
hallazgos arqueológicos han confirmado en general
que la acrópolis de la ciudad fue habitada a
finales de la Edad del Bronce, y que una segunda oleada
de pobladores se asentó en el mismo lugar durante
los siglos oscuros del mundo helénico. Las inscripciones
halladas indican que los últimos pobladores eran
griegos de Arcadia.
La
carretera que conduce al yacimiento desemboca en el
teatro romano de Aspendos, el mejor de los que se han
conservado del mundo clásico. El teatro fue construido
por el arquitecto Zenón durante el reinado de
Marco Aurelio, y las inscripciones en griego y latín
de las entradas de la escena indican que fue un regalo
de dos hermanos, Curcio Crispino y Curcio Auspicato,
dedicado «a los dioses del país y a la
Casa Imperial».
Se puede apreciar
aquí mejor que en ningún otro lugar de Asia Menor
el efecto global de un teatro romano, ya que su estructura se ha
conservado admirablemente. El teatro se encuentra al pie de la ladera
este de la acrópolis, al igual que casi todos los edificios
de interés. El auditorio descansa parcialmente sobre la ladera,
pero casi todo el edificio se sostiene sobre una infraestructura
de bóvedas de cañón. La escena es una estructura
imponente de unos 25 m de altura por110 de ancho en la fachada
exterior. Tiene cinco bandas de ventanas que se corresponden con
los diferentes niveles del interior. La entrada, en forma de torre,
no formaba parte del teatro originalmente, sino que fue erigida
por los turcos selcuk a principios del siglo xiu, cuando el sultán
Alaeddin Keykubad I convirtió el edificio de la escena en
su palacio.
El
interior del teatro está casi tan bien conservado
como el exterior, y sólo faltan las columnas
y otros elementos arquitectónicos que adornaban
la fachada interior de la escena. Esta consistía
en una gran fachada y un proscenio, una plataforma sostenida
sobre columnas en la que tenía lugar la representación.
La fachada tenía dos pisos más que el
proscenio; el superior se usaba principalmente para
sostener un gran toldo que se proyectaba sobre el escenario
para mejorar la acústica. Los dos niveles inferiores
de la fachada estaban adornados con una doble arcada
de diez columnas. La columnata inferior era jónica
y la superior corintia. El cuarteto central de columnas
del nivel superior se alzaba sobre un pedestal con un
relieve de Dionisos; los otros paneles estaban decorados
con escenas en relieve, estatuas y bustos.
El
auditorio se extiende más allá del habitual
semicírculo. Los parodoi, que en los teatros
griegos siempre eran descubiertos y accedían
a la orquesta en ángulo, son aquí paralelos
al frente de la orquesta semicircular y están
cubiertos por una bóveda de cañón.
El auditorio tenía cabida para algo menos de
20.000 espectadores y está dividido horizontalmente
por un solo diazoma en dos secciones, la inferior de
20 y la superior de 21 gradas. Diez escaleras radiales
ascienden de la orquesta al diazoma, y otras 21 desde
este a la grada superior, tras la cual se alza una galena
de 59 bóvedas. Los asientos especiales de la
primera fila estaban reservados a altos dignatarios,
senadores y magistrados; las sacerdotisas de Vesta ocupaban
palcos privados en las dos estructuras en forma de torre
que flanquean la escena.
El
estadio se encuentra bajo el flanco este de la acrópolis,
al norte del teatro. Esta inmensa estructura tiene 30
m de anchura y 215 de longitud, y a pesar de estar cubierto
de hierba, su contorno es perfectamente discernible.
Hay dos tumbas excavadas en la roca junto al estadio.
La más impresionante de ellas es la más
oriental. Tras estas, se puede ver una serie de sarcófagos,
todo ello perteneciente a la necrópolis de Aspendos.
La
acrópolis tenía tres vías de acceso
en la antigüedad, dos de las cuales ascendían
por los declives norte y sur del monte, justo detrás
del teatro, y la tercera por la cara norte de la colina
de la acrópolis. La más conveniente de
las que salen del teatro pasa por la puerta norte, y
el sendero conduce a lo que en otros tiempos fue el
centro cívico de Aspendos. Aquí pueden
verse los impresionantes restos del bouleuterion, una
plaza de mercado rodeada de arcadas, una basílica
y un ninfeo, así como las mirras de un edificio
sin identificar junto a la puerta sur.
La
puerta sur es el mejor lugar para contemplar el gran
acueducto romano de Aspendos, el mejor conservado de
Asia Menor. Esta estructura de arcos de medio punto
suministraba a la ciudad agua procedente de las montañas
del norte a través .del valle y remontando la
ladera noreste de la acrópolis, y describiendo
una acentuada curva en su recorrido. En dos puntos,
el primero al pie de la montaña y el segundo
a unos 100 m de la acrópolis, la presión
hacía subir el agua a torres descubiertas de
unos 30 m de altura, sostenidas por arcos superpuestos,
desde las cuales descendía por el otro lado.
Estas torres de control de agua son el rasgo más
característico de este magnífico acueducto,
que da un aspecto grandioso y romano al valle que se
extiende entre la ciudad antigua y las montañas
del norte.
|
|