...A Ia época
de corregencia de Galieno con su padre
Valeriano (253-260 d. C.) pertenece
Ia losa con relieves del gran sarcófago
Ludovisi, que muestra a un general
con su ejército en lucha victoriosa
contra los bárbaros. EI -general
domina el tumulto de Ia lucha y con
Ia diestra extendida desde el caballo
incita a sus soldados a Ia lucha.
En los grupos aislados de figuras,
el relieve, cuyo fondo desaparece
por completo bajo los cuerpos de plástica
conformación, se atiene a modelos
helenísticos, pero Ia tumultuosa
escena de Ia lucha es típicamente
romana y está también
determinada -por Ia readopción
de las tendencias barroquistas del
estilo galiénico.
Ei arte de Ia época de Diocleciano
y sus cogobernantes, los te-trarcas,
aun con toda Ia grandiosidad y terrenalidad
de los enormes juegos gimnásticos,
que entonces no estaba dividida, naturalmente,
por Ia Vía Nazionale. En el
tepi-darium de las termas, el baño
de agua templada, Miguel Ángel
construyó su iglesia de Santa
María de- Angelí . Su
fachada, carente de adornos, está
constituida aún por un antiguo
muro de ladrillo de las instalaciones
termales. Fueron levantadas enormes
construcciones para gran número
de personas, como muestra una vista
de las salas conservadas de las termas,
cuyas paredes de ladrillo desnudas
estaban, sin embargo, ricamente adornadas
en su tiempo; en todas partes se había
colocado estuco dorado, revestimientos
de mármol y ricos mosaicos
junto con muchas estatuas. Las paredes
interiores de las salas seguramente
ofrecían Ia impresión
de tapices costosos y polícromos,
produciendo, por las diversas entradas
de luz, un efecto plenamente inmaterial,
completamente irreal.Tras Ia victoria
de Puente Milvio en el 312 d. C.,
Constantino el Grande quedó
como gobernante único de todo
el reino occidental. En su honor se
colocó en Ia gigantesca basílica
de Majencio, en el Foro romano, una
colosal estatua sedente, cuya sola
cabeza tiene una altura superior a
los 2,60 m. . La estatua se sitúa
aún dentro de Ia tradición
de los emperadores divinizados, que
se representaban como soberanos universales.
La captación antes tan intensa
y tan natural de Ia persona en los
retratos romanos ha desaparecido de
este semblante, que ya sólo
da formas monumentales al soberano,
con los ojos dominantes y fijos en
el Más Allá. Las enormes
formas ya no son más que el
cobijo para Ia trascendencia del espíritu.
EI arte propiamente romano llega a
su fin con Constantino, quien traslada
Ia capital del Imperio de Roma a Bizancio,
que en su honor es llamada Constantinopla.
EI cristianismo se convierte en Ia
religión del Estado. Los antiguos
dioses han perdido su fuerza, si bien
durante mucho tiempo perviven de una
manera oscura en Ia creencia popular,
como demonios y diablos. Con excepción
de algunas obras que constituyen una
vuelta al arte heleno, las formas
clásicas se van agotando y
extinguiendo...fin..continuara....
(Pulsen
para volver al inicio)
|