Divisas y cambios

Divisas y Cambisos pulsen para ir al citio

 

               
 

.....mano se orienta en una determinada dirección: se alza siempre sobre un eje del santuario, lo cual oguarda relación con Ia antigua tradición del recinto aislado para el auspicio (observación del vuelo y movimiento de las aves) de los augures.
De Ia misma manera son transformadas las construcciones de santuarios inspiradas en el Oriente griego, como el grandioso santuario de Ia fortuna en Praeneste , edificado bajo Sila después del 82 antes de C., al sudeste de Roma. Se eleva en siete terrazas estrictamente axiales sobre Ia escarpada pendiente; de Ia tercera a Ia cuarta suben dos rampas cubiertas, que no dejan Ia vista libre sobre el paisaje hasta su confluencia. Unas empinadas escaleras salvan otras dos terrazas, cuyas fachadas 'de galería ocultan las edificaciones básales. Una amplia plaza, rodeada de nuevo de galerías, deja libre Ia vista del paisaje y también Ia del propio santuario, que se eleva como un pequeño templo circular sobre una edificación de teatro coronada por una columnata. La apertura y el cierre frente al espacio paisajístico se aunan aquí de manera grandiosa. No menos magnífica es Ia superación de los problemas técnicos. Tras las fachadas de las terrazas se encuentran recintos de media cúpula, que sustentan a Ia vez Ia carga de Ia terraza siguiente: las galerías de columnas están provistas de bóveda de cañón; pero no sólo ahí se ha roto el principio arquitectónico griego, basado en Ia estructura vertical-horizontal: a Ia galería del tipo helenístico se añade el alineamiento de arcadas; el arco se tiende en un sistema de medias columnas y arquitrabes antepuestos y no distribuidos estructuralmente. Esta unión de Ia estructura romana con los principios arquitectónicos griegos, que se realiza aquí por vez primera en el arte romano, se convierte en característica predominante en Ia época siguiente y experimenta en el Renacimiento un nuevo florecimiento. Ello fue posible por el empleo apropiado de un nuevo material de construcción, el mortero, no desconocido por los griegos, pero contrario a su concepción de Ia arquitectura. Este material ofrecía a los romanos Ia posibilidad de realizar sus concepciones

Tales realizaciones aparecen con especial claridad en Ia arquitectura utilitaria: Ia gran construcción cu-pular, sus monumentales trazados de calles, sus recios puentes, que se tendían en audaces arcos sobre los ríos, y las/fconstrucciones no menos impresionantes de los acueductos, que conducidos en línea recta a través del terreno, sin atención ni referencia a Ia orografía, se han conservado hasta hoy como testimonios de Ia grandeza de Roma. En todo lo que Roma creó se manifiesta un inexorable deseo de poder. Todas sus obras son eminentemente utilitarias y pragmáticas. La arquitectura griega del helenismo conocía ciertamente Ia construcción racional de arcos, pero sólo Ia empleaba en basamentos. Roma tiende sus arcos sobre el país y les imprime un sello inconfundible. EI vigoroso movimiento que ejerce una fila de arcos, tendida sobre el paisaje como el paso marcial de las legiones, queda patente en Ia magnífica obra de ingeniería del Pont du Gard en Minies, que proveía a Ia ciudad de agua fresca [107], EI acueducto se eleva mediante pequeños arcos sobre una gran arcada de doble planta y salva así el valle del Cardón. La enorme construcción pertenece ya sin duda al último cuarto del s. í a. C., pero Ia audacia de esta realización puramente utilitaria, que obtiene de Ia forma objetiva un gran ritmo y tremenda fuerza, es ya característica de Ia época republicana tardía, de los hombres que crearon el Imperium Romanum.
EI retrato de César puede aparecer como representativo de estas enérgicas generaciones de Ia República tardía . Realizado seguramente después de su muerte, laten en sus rasgos una gran tristeza y melancolía, esculpidas duramente sobre Ia anatomía de su rostro. Tras Ia frente alta y surcada se esconde Ia energía de su espíritu. Los labios apretados expresan sarcasmo y un amargo desprecio por Ia vida. La osamenta destaca claramente y los grandes ojos sombreados indican ya Ia deificación de César. La suerte de toda una vida, con sus posibilidades y su grandeza, se ha plasmado en este semblante de modelación naturalista. Este retrato lleno de vida se contrapone claramente al retrato griego que captaba Ia idea del hombre y no su historia y su destino. EI nuevo concepto dinámico del retrato de los romanos apadrinó el retrato occidental del Renacimiento.
También pertenecen a los últimos tiempos de Ia República importantes pinturas murales, conservadas sobre todo en las ciudades del Vesubio, Pompeya y Herculano. En ellas aparecen frisos de grandes figuras, llamados mega-lografías, que dependen en mayor o menor medida de modelos helenísticos. En el friso del tablinum (comedor) de Ia Villa de los Misterios de Pompeya, de mediados del s. í a. C., está representada Ia iniciación de una mujer en los misterios dionisíacos . En Ia mitad del friso Dioniso aparece recostado sobre el regazo de Ariadna. A Ia derecha de ella, una sierva arrodillada descubre el símbolo fá-lico sobre una criba de granos, y al lado, Ia poderosa diosa alada (¿Némesis?) toma impulso para dar un golpe con una vara a una mujer que, arrodillada y con Ia parte superior del cuerpo desnuda, está en el friso situada junto a Ia esquina de Ia estancia. EI grupo de Ia izquierda de Dioniso muestra a un viejo sueno que sostiene un cántaro en el cual un niño va a leer el futuro. Detrás, un sátiro joven alza una máscara de Sueno. Las figuras se encuentran en grupos trabados ante una pared articulada. En Ia composición de dichos grupos se advierten las tendencias centrípetas y centrífugas del helenismo tardío, pero Ia actitud solemne y Ia referencia a los propietarios de Ia villa se revelan como típicos elementos romanos

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