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 EL ARTE PALEOCRiSTiANO 4       

   .La pintura se convierte, en Ia época paleocristiana, en el género. principal de las artes figurativas. Si los testimonios del s. III se limitan principalmente a Ia decoración de las catacumbas, desde el reconocimiento del cristianismo bajo Constantino, los temas de Ia iconografía cristiana, cada vez más numerosos, se emplean pronto en Ia ornamentación de las construcciones religiosas. Con ello adquiere Ia pintura una significación completamente nueva no sólo en el aspecto decorativo, sino sobre todo en su papel de representar en imágenes Ia doctrina cristiana de Ia salvación. Se hace necesario crear nuevos sistemas de decoración adaptables a las disponibilidades espaciales de los distintos tipos de edificios paleocristianos y se impone un nuevo estilo de imágenes para representar, por símbolos o por relatos, las verdades religiosas. También Ia pintura de libros, un campo amplio e importante de Ia pintura, adquiere grandes 'posibilidades de desarrollo, por las nuevas funciones del libro cristiano en el uso eclesiástico. En el s. iv se lleva a término una transformación decisiva del tipo de libros: el paso de Ia forma antigua tardía del rollo al códice, es decir, a Ia sucesión de hojas de pergamino entre tapas fuertes.

En el aspecto formal, también Ia pintura paleocristiana da continuidad a las distintas tendencias antiguas tardías. Por desgracia, es relativamente reducido el número de las obras que se conservan, de manera que sólo es posible conocer, a grandes rasgos, Ia evolución estilística. Las ciudades helenísticas del Oriente conservan Ia herencia clásica casi en su integridad hasta el s. vi (como, por ejemplo, los mosaicos de pavimento en Antioquía: Constantinopla, Palacio Imperial). A partir de las tradiciones romano-orientales, las provincias del este (Siria y otras) desarrollan un lenguaje de imágenes gráfico,
aunque inorgánico, y vivamente expresivo en sus relatos. EI arte cop-to de Egipto prosigue las tradiciones locales, tanto en sus temas (mutación de Isis en María, por ejemplo) como en sus rígidas es-
[142] Nicho sepulcral de Luciría en Ia catacumba de San Calixto, Roma, mediados del s. m. Medallón central de una bóveda: el Buen Pastor. Estilo antiguo tardío, fragante, pictórico-ilusionista.tructuras figurativas, lineales y de sobrio dibujo. En Roma se puede observar en el s. ni una transformación análoga a Ia de Ia escultura: se abandona Ia profundidad espacial ilusionista y Ia figura se simplifica, aumentando su expresividad.
La pintura cristiana más antigua que se conserva se encuentra-ya en el s. in-en las catacumbas de Roma. Las bóvedas y techos de las cámaras funerarias están subdividi-dos por líneas sencillas, según el sistema de las decoraciones romanas tardías, en zonas geométricas, en las que se incluyen figuras, pequeñas escenas y ornamentos. Características del período . inicial son Ia forma de pintar fragante y clara y Ia antigua corporeidad de las figuras (¡por ejemplo, nicho de Luci-na en Ia catacumba de San Calixto [142]; dichas características son reemplazadas con el tiempo por un amplio dibujo del contorno y su interior y por una composición plana y lineal de contrastes cromáticos; Ia mirada y los gestos son expresivamente penetrantes.
Las decoraciones de las catacumbas están realizadas exclusivamente en Ia técnica al fresco. Cuando en Ia época de Constantino Ia pintura conquista, desde su posición predominantemente popular, Ia de arte cortesano, se busca un material más duradero y de mayor prestancia. EI mosaico, técnica romano-helenística en Ia que se incrustan pequeñas piedras de colores o trozos de vidrio en mortero húmedo, ofrecía las mejores posibilidades, y si bien se ha perdido el adorno en mosaicos de las primeras basílicas cristianas, su monumentalidad y solemnidad ha quedado reflejada en el arte de las catacumbas Al mismo tiempo continúan ininterrumpidamente vigentes las tradiciones antiguas tardías, entreveradas en parte de contenidos cristianos. Así, en el mausoleo de Cons-tantina (f 354), Ia hija de Constantino, Santa Constanza, Roma [143], se representan en los ábsides temas cristianos, mientras que en las doce zonas de Ia galería aparece una gran cantidad de motivos y escenas profanas, decorativas y simbólicas (vendimia). EI estilo se caracteriza por lo plano del ornamento, una plena plasticidad y el impetuoso movimiento de las figuras realzadas por los colores fuertes sobre fondo blanco. Hacia el año 400, aproximadamente, Ia pintura parece haber alcanzado, aun con toda su diversidad estilística, una impronta cristiana homogénea, por Ia que las formas clásicas resultan transforma-
das por los nuevos valores expresivos. A Ia par que en Ia escultura,, también en Ia pintura se prescinde cada vez más de Ia reproducción del entorno espacial, del volumen plástico y de Ia proporción orgá-, nica; predomina, en cambio, en Ia figura el equilibrio en Ia composi-; ción, Ia monumentalidad, una mo-; delación suave y fluidas líneas. La^ aplicación de color es clara y suntuosa, y el valor lumínico irreal del oro como fondo juega cada vez uní papel más importante en orden a crear una espiritualidad extática y trascendente. En Roma pervive Ia tradición clásica en Ia maciza cor-: poreidad y el movimiento natural i (Santa Pudenziana, ábside) con ma-' yor fuerza que, por ejemplo, en i Milán, donde se practica, bajo in- i flujo oriental, un estilo elegante,; impresionista y más ligado en Ia i composición (Sant'Aquilino, ábsi-! de). Del alto rango de Ia pintura teodosiana romano-oriental quedan tan sólo como testimonio dos mosaicos de Ia Iglesia de San Jorge en Salónica (hacia el 400): muestran santos ante un friso de perspectivas arquitectónicas de palacios, del mismo estilo que en Ia escultura oriental de esa época, que consiste en Ia elaboración de los modelos antiguos, orientada hacia lo espiritual y cortesano.
En el s. v se desarrolla para el recinto principal de las iglesias un extenso sistema de decoración: los temas teológico-representativos encuentran lugar en el ábside, el arco de triunfo y Ia cúpula, y las figuras de santos, a menudo en varias zonas superpuestas en Ia nave mayor. Según los diversos contenidos de las pinturas, se dan generalmente ciertas diferencias estilísticas: composición central y monumentalidad solemne en los temas teológicos, y en las escenas del Nuevo Testamento una concentración sobre su...........

 

 

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