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Ia IV Cruzada; Ia ciudad fue conquistada y se instauró así,
en el Bosforo, Ia etapa que en Ia historia del Imperio bizantino
se llama el Imperio latino (1204-1261). Paralelamente, surgen muchos
otros reinos independientes en territorio antes bizantino (Epiro,
Morea, Tre-bisonda, Servia, Bulgaria, etc.). Desde Nicea, Ia capital
de exilio de los bizantinos, se reconquista Asia Menor, Tracia y
otros países, y en 1261 Constantinopla. Tras un afianzamiento
inicial, este Imperio, socavado ya internamente, sucumbe al empuje
de los servios y búlgaros, y luego sobre todo al de los turcos
o s malí es, que conquistan Asia Menor y los Balcanes hacia
1300 y 1350, respectivamente (en 1389, batalla sobre el Campo de
los Mirlos, aniquilación del reino servio y más tarde
del búlgaro). En los cincuenta últimos años,
Bizancio se ve obligado a rendir vasallaje a los turcos, y el Imperio
bizantino queda reducido a Ia capital, hasta que el 23 de mayo de
1453 se produce su hundimiento definitivo por Ia conquista del sultán
Mohamed II. Bizancio se extingue como Estado, pero su fe ortodoxa,
su cultura y sus ideales políticos siguen vivos durante siglos
entre los griegos, así como entre los eslavos balcánicos
y, sobre todo, en el joven reino zarista ruso (Moscú, Ia
"tercera Roma"). Bizancio tiene también una importancia
inapreciable en Ia cultura de Ia Edad Media y de Ia Moderna: como
tras-misor del derecho romano, Ia ciencia y Ia filosofía
griega, Ia cultura y el arte helenísticos.
Los distintos períodos del arte bizantino se ajustan, como es
natural, a las grandes fases de su historia política. Desde comienzos
del siglo v se va creando un lenguaje formal artístico, propio
y peculiar del Imperio romano de Oriente; pero sólo en Ia época
del emperador Justiniano (527-565) se inicia Ia primera etapa específicamente
bizantina: el arte bizantino temprano, que abarca los ss. 6y 7. Después
del período, pobre en monumentos, de Ia lucha de los iconoclastas
comienza, hacia el 850, el arte bizantino medio, que perdura hasta el
1200 aproximadamente. Esta época, que caracteriza en esencia, forma
y espíritu al arte bizantino, tiene dos fases: Ia de Ia dinastía
macedónica (aproximadamente del 850 al 1050) y Ia de los Comnenos
(aproximadamente del 1050 al 1204). EI arte bizantino tardío se
prepara durante oí Imperio latino (1204 a 1261) y perdura a través
del período de los emperadores de Ia dinastía de los Paleólogos
(1261-1453). EI arte bizantino florece después en los países
eslavos y se transmite a través del Monte Athos hasta nuestros
días.
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ARQUITECTURA
La
Hagia
Sofía en Constantinopla ,
Ia iglesia de Ia "divina sabiduría", es una
de las más grandiosas construcciones del mundo, Ia
creación más madura de Ia arquitectura justinianea.
Durante casi un siglo fue el centro espiritual del Imperio
bizantino, catedral de los patriarcas, escenario de los actos
estatales importantes y marco de un esplendoroso ceremonial
en el que se manifestaban el poder y Ia dignidad del imperio
teocrático. Justiniano es el fundador de Ia "gran
iglesia", y dos geniales arquitectos y matemáticos,
Anteado de Tralles e Isidoro de Mileto, sus constructores
(532-537; tras ei hundimiento y Ia nueva reconstrucción
de Ia cúpula se consagra por segunda vez en el 562).
La iglesia se eleva sobre Ia ciudad con su enorme volumen
constituido por grandes cubos y por una amplia cúpula.
EI interior presenta un aspecto totalmente contrapuesto a
su exterior: amplio, despejado, ligero, parece haber sido
eximido de toda ley material. Un recinto cupular gigantesco,
cuadrado, forma el centro del edificio; sobre cuatro anchas
arcadas de pilares flota Ia cúpula lisa, inmersa en
una luz sobrenatural gracias a las cuarenta ventanas que se
abren en su arranque. Al este y al oeste su enorme empuje
se distribuye sobre medias cúpulas de diámetros
iguales (33 m.), sustentadas por pilares dispuestos octo-gonalmente
y contrarrestados a su vez por tres nichos que se abren en
arcadas entre ellas. En el norte y en el sur, los grandes
arcos de Ia cúpula
abrazan, cada uno, dos filas de columnas y de ventanas. Una
serie de dependencias laterales rodea este enorme espacio
a modo de capa óptico-espacial (excepto el nicho medio
retranqueado en el oeste, es decir, el del recinto de altar):
naves laterales con galerías altas, que forman una
fuga de salas independientes, y en el oeste un nártex
con una galería encima. Estas complicadas formas de
recintos y bóvedas ofrecen perspectivas extraordinariamente
ricas; contrastan con Ia amplitud, Ia abundancia de luz y
Ia armonía del recinto principal, en el que las tremendas
tensiones de los bovedajes, de las verticales (pilares) y
horizontales (arcadas y cornisas circundantes por todas partes)
están plenamente equilibradas. La estructura arquitectónica
está cubierta especialmente por el revestimiento de
las paredes con placas e incrustaciones polícromas
de mármol, y el de las bóvedas con mosaico (gran
cantidad de oro), y también por Ia dilución
del ornamento arquitectónico incorpóreo, claroscuro......
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