Divisas y cambios

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E

Parte de la fortaleza de mersin al norte se levantan las murallas y los  cuarteles militares la primera casa era del comandante y el resto  de la guarnicion con su horno de cocina (hacia3700 A.c 3700

 

Los primeros pobladores de Anatolia(4.parte final)
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Pero sobre todo el trazado y Ia manufactura de los objetos es lo que pone de manifiesto tanto el carácter como Ia riqueza material de este pueblo de Ia Tróade de hacia el 2500 a. J. C. Por su perfección, el modelado de las formas orgánicas y otras decorativas es casi egipcio. Los materia­les valiosos son de una variedad insólita, y un selecto crite­rio artístico presidió Ia combinación de los colores y el contraste de las tramas. No sólo las figuritas revelan un aspecto secundario del vestido contemporáneo, sino que hay incluso indicios de Ia reacción ambiental. Aquí los barcos de Ia primera Edad del Bronce se hallan grabados en Ia hoja de una daga, cuya punta está decorada con Ia figura de un delfín. 

Movimientos migratorios y comercio

Los últimos siglos del tercer milenio antes de Jesucristo fueron una época de grandes migraciones. Se ha sugerido que un pueblo indoeuropeo que hablaba un dialecto llama­do luvita, se extendió por el sudoeste de Anatolia y tal vez hasta más allá del Egeo. En Beycesultán, Ia llegada de nue­vas gentes, identificadas como luvitas, aparece indicada por Ia primera interrupción de k ocupación continuada del lu­gar por pueblos indígenas. Estos se asociarían posteriormente a refugiados venidos de Ia Tróada, donde había llegado una segunda oleada de inmigrantes, que esta vez ha­blaban griego. Mientras tanto, un tercer grupo de indoeuro­peos, los hititas, avanzaban hacia a  Anatolia Central proce­dentes de las regiones del Cáucaso.    EI siglo xix a. J. C., comienzo de Ia Edad del Bronce media, encontró Ia colonia comercial de Kanesh sólidamente establecida. EI expansionista imperio de Asiría, con capital en Assur, a orillas del Tigris, dominaba Ia ruta comercial por Ia que pasaban los minerales metálicos y demás produc­tos anatolios destinados a Mesopotamia, y había fundado media docena o más de emporios (karum) en puntos estra­tégicos del interior. Kanesh era, evidentemente, el más cén­trico e importante de ellos. Su karum venía a ser una espe­cie de «cámara de comercio» que, a través de sus autoridades, cuidaba de regular los precios, liquidar las deudas y concertar los transportes. Las mercancías exportadas de Asi­ría incluían telas y manufacturas de calidades muy diferen­tes, algunas de ellas de alto precio. La plata se utilizaba sólo como moneda. Las mercancías eran transportadas en carava­nas por los entonces famosos asnos «negros» de Capadocia. Estas caravanas eran mandadas u organizadas por hombres llamados agentes de transportes. Con frecuencia iban acom­pañados por emisarios oficiales, encargados del transporte del «correo real». Sabemos algo de Ia ruta adoptada, que pasaba por Sinjar al nudo de comunicaciones de Ia ciudad de Harran, seguía luego Ia «ruta real» de tiempos posterio­res y, cruzando el Eufrates en Birejik, subía a Ia meseta por Marash y Elbistán.

     En su suburbio situado al pie del cerro de Kanesh, los mercaderes parecen haber vivido en excelentes relaciones con sus vecinos anatolios, con los cuales establecían fre­cuentes vínculos matrimoniales. Toda consignación de mer­cancías, antes de ser entregada en el kurum, debía pasar por el «palacio» del soberano indígena de Ia ciudad ana­tolia de Ia cima, el cual tenía opción de compra y, ade­más, percibía tributos. Pero ello se hacía de manera equi­tativa y ordenada, y los «colonos» podían vivir sin ser molestados, de acuerdo con sus propias costumbres, como ha podido comprobarse por las excavaciones efectuadas en el karum. Contrariamente a sus vecinos anatolios, por ejem­plo, los asirios enterraban a sus muertos bajo el suelo de sus casas, sepulturas que han resultado, en general, verda­deras minas de obras de arte, sobre todo de tipo mesopotámico.

En cambio, las casas siguieron Ia vieja tradición anato­lia; construcciones de «semimadera» sobre cimientos de piedra  Ciertas habitaciones de Ia planta baja eran utilizadas para almacenar tablillas, y a veces todo el archivo comercial de una familia se ha recuperado íntegra­mente extrayéndolo de entre las ruinas de una sola casa. Cuando estas tablillas se encontraban in situ, solian apa­recer primorosamente apiladas en estanterías de madera o guardadas en vasijas de arcilla, y sus envolturas de este mismo material se hallaban frecuentemente intactas, marcadas con el sello del traficante estampado en ellas. Otros
aposentos de Ia planta baja eran cocinas o dependencias
domésticas, y en ellas estaba cuidadosamente dispuesta a  hermosa cerámica de aquel período de Ia Anatolia central    el policromado de Ia cerámica pintada de Capadocia,en los estadios más primitivos, y las formas maravillosa mente modeladas, de las vasijas barnizadas en rojo o crema  de los períodos posteriores, junto con otras de fantásticos dibujos con derivaciones en figura de aves u otros animales  peculiares, al parecer, del lugar.. .........(Pulsen para volver al inicio)